Ante el auge exponencial de la demanda global y la creciente concentración de la producción mineral en manos de unos pocos, Brasil busca abrir el tablero y consolidarse como un proveedor estratégico a escala mundial
Por: EFE
La industria minera de Brasil, con un importante peso en las exportaciones del paÃs, se debate entre el impulso de iniciativas «verdes» en el sector y proyectos de ley que podrÃan acercarla más al colapso ambiental que a un papel activo en la transición energética.
Ante el auge exponencial de la demanda global y la creciente concentración de la producción mineral en manos de unos pocos, Brasil busca abrir el tablero y consolidarse como un proveedor estratégico a escala mundial.
Y tiene con qué. Las cadenas de suministro globales de varios de los minerales considerados crÃticos para la transición verde están fuertemente concentrados en el paÃs suramericano, especialmente en el caso del niobio, pues el paÃs produce más del 90 % de su suministro mundial.
Sin embargo, el desafÃo es hacerlo de forma responsable y, sobre todo, bajo control institucional, en un paÃs que aún sufre las consecuencias de las tragedias de Brumadinho y Mariana, que sumaron casi 300 fallecidos y provocaron un desastre ambiental gigantesco, con rÃos contaminados de residuos tóxicos y comunidades desplazadas.
PolÃtica nacional de minerales crÃticos y estratégicos
El Congreso espera aprobar antes de la COP30, que tendrá lugar en noviembre, el texto que regula la polÃtica nacional de minerales crÃticos y estratégicos. Lo anterior tiene como propósito complejizar la matriz productiva y hacer que Brasil pase de ser un mero exportador de materia prima a adquirir la capacidad de transformar las reservas minerales en industrias locales.
Legisladores a favor del proyecto argumentan que el sector minero es de alto riesgo financiero y requiere de grandes inversiones, por lo que es necesario institucionalizar una serie de incentivos a las empresas que colaboren al crecimiento de la industria.
Si bien es cierto que Brasil necesita una polÃtica nacional en este ámbito, esta propuesta de ley «está muy lejos» de alcanzar un marco que modifique la matriz productiva del paÃs, según explicó a EFE MaurÃcio Angelo, director del Observatorio de la MinerÃa de Brasil, un laboratorio de ideas integrado por académicos de la actividad extractiva.
El proyecto legislativo busca ampliar los proyectos mineros, en vez de incentivar a los existentes a mejorar sus procesos para ser más responsables y fomentar al desarrollo de la comunidad en la que están insertos.
Según el especialista, no existe nada en esta propuesta que transforme el modelo actual de exportador de materias primas, sino que, por el contrario, lo profundiza. Esto aumenta las desigualdades y el riesgo de mayores impactos socioambientales.
Asimismo, el texto de la propuesta legislativa fue definido entre legisladores «apoyados por la industria minera», miembros del Gobierno brasileño y empresas interesadas, pero contó con muy poca participación social, según detalló Angelo.
«Este factor no va a contribuir a que la minerÃa sea más responsable, más inclusiva, o que acarree un desarrollo de las ciudades donde opera y el paÃs. A fin de cuentas, la tendencia parece justamente lo opuesto a eso», aclaró.
Menos rigor en el licenciamiento ambiental
Al mismo tiempo, el Congreso aprobó una propuesta, muy criticada por grupos ambientalistas, que flexibiliza los permisos ambientales para proyectos de infraestructura. En algunos casos, basta con que la empresa se comprometa de palabra a adoptar prácticas sustentables.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que ha retomado la agenda ambiental abandonada por su antecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro, vetó parte del proyecto de ley, que ahora regresa a la Cámara. AllÃ, donde predominan legisladores vinculados al sector agropecuario, se espera que gran parte de los vetos sea rechazada por mayorÃa absoluta.
La ONG Observatorio del Clima, que agrupa más de 130 organizaciones de la sociedad civil brasileña, declaró que esta propuesta representa «el derrumbe de más de 40 años de construcción de la legislación ambiental».
En este sentido, la coordinadora de PolÃticas Públicas de la organización, Suely Araújo, afirmó a EFE que el hecho de que Brasil posea minerales clave para la transición energética no puede significar en «minar el paÃs entero» ni en «aflojar» los controles.
«La transición energética no puede ser una excusa para que Brasil flexibilice los controles ambientales en emprendimientos mineros», sentenció.
Los desafÃos para la transición energética serán discutidos en el III Foro Latinoamericano de EconomÃa Verde, que organizará la Agencia EFE en São Paulo este jueves.
El evento, que reunirá a autoridades y expertos para discutir los retos de la crisis climática, está patrocinado por ApexBrasil, la agencia brasileña de promoción de las exportaciones e inversiones, y las empresas Norte EnergÃa y Lots Group, y cuenta con el apoyo de la universidad IBMEC, del Observatorio del Clima y de Imaflora.



