Cuentos de cuarentena –26–
En la acostumbrada tertulia mañanera mi vecino me decÃa: “No tenemos DirecTV, no tenemos trabajo, no tenemos nada qué hacer y, si nos quedamos en la casa, vamos acabar con el poquito de comida que queda en la neveraâ€.
Esos eran los argumentos que esgrimÃa para luego invitarme cordialmente a que lo acompañara hacer la cola para la gasolina. De verdad no estaba muy convencido, pero al final accedÃ. Me dijo entonces: “Nos vamos esta noche como las 8â€. Y asà fue. Nos preparamos con un termo de café, unos pancitos y un potecito con agua.
Al llegar a la cola entendimos que muchos habÃan pensado como nosotros y que la noche seria larga.
Hicimos muchos amigos. Hablamos de polÃtica y de mujeres, tomamos café, nos comimos los panes, dormimos por turnos, empujamos carros, hasta llegamos acordar lo primero que harÃamos cuando esta tormenta terminara.
Regresamos a la casa al dÃa siguiente como las 4 de la tarde sin haber logrado echar gasolina. En el camino no cruzamos palabra. Al llegar, el siempre optimista de mi vecino alcanzó a decirme, en voz baja, que no todo se habÃa perdido: por lo menos lo menos nos ahorramos la comida de la nevera.
JOSÉ MODICA





