Cuando las autoridades hablan de la palabra “enfrentamiento†el saldo es casi siempre el asesinato de personas. La ONU ha documentado las ejecuciones extrajudiciales en Venezuela. Cuando estos casos ocurren parece que hay una doble muerte, la de la persona a la que asesinan y la de su madre
Cuando sonó el primer disparo, el corazón de LucÃa le dio un vuelco. Llora, se quiebra, aprieta sus manos, está nerviosa. El recuerdo de ese dÃa le duele, le asusta. Ese dÃa de enero en el que funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales, Faes, entraron a su casa y mataron a su hijo en su cuarto.
“Yo ahà sentà que me lo habÃan matadoâ€. Pero esa detonación no fue la única que escuchó. Después vino otra, casi seguida, lloró, se desesperó. Han pasado dos años y siente el mismo dolor y el mismo miedo. Esa tarde, después de los dos disparos, el sonido del teléfono celular de su sobrino le corroboró lo que su corazón de madre presentÃa.
Al sobrino le habÃan enviado un video en el que se ve cómo sacan a su hijo muerto de su cuarto y como lo montan en la parte de atrás de una camioneta. Se ve cuando uno de los funcionarios se devuelve y busca los zapatos de goma de su hijo y los pone en la parte de delante del vehÃculo y después se van.
El video lo pasó un testigo que estaba grabando desde otra casa y que lo compartió de inmediato. Ver a su hijo, muerto, no le permite a LucÃa describir de qué tamaño es el dolor de una madre a la que le matan a un hijo. No sabe explicar cómo suenan los disparos que significan muerte y menos cuando esos disparos matan a lo que más ama una madre.

LucÃa no sabe explicar cómo suenan los disparos que significan muerte y menos cuando esos disparos matan a lo que más ama una madre | MarÃa Alejandra Sánchez
Vestidos de color muerte
Ese dÃa de enero, a la 1.00 de la tarde, LucÃa estaba en su cuarto. Era lunes y con ella en la casa estaban su hija, dos nietos y su hijo Juan Diego de 24 años. Dice que salió a la sala porque sintió que alguien habÃa entrado a la fuerza a su casa. “Era un hombre vestido de negro con pasamontañas y arma larga. Se metió y ya, cuando me di cuenta, lo vi casi encima de mà en la salaâ€.
LucÃa le preguntó por qué entraba asà a su casa y el hombre le dijo: “Señora, no se preocupe que esto es un operativo de rutina. Estamos aquà para cuidarlosâ€. Pero horas después, ese operativo se convirtió en el dÃa más triste para LucÃa. El dÃa que ajusticiaron a su hijo.
“Según él habÃa un operativo y estaban buscando a unos delincuentes en el sector. Y yo le pregunté: ¿pero por qué entran en mi casa asà si aquà no hay delincuentes? y me dice: no señora, no se preocupe, vamos a revisar porque esos delincuentes están enconchaos en alguna casaâ€.
El funcionario le preguntó a LucÃa sobre su hijo y le dijo que Juan Diego estaba durmiendo en el último cuarto con la puerta abierta porque se habÃa dañado el aire acondicionado.

Los funcionarios de las FAES irrumpieron en la casa de LucÃa por la fuerza. Escuchó ruidos y al acercarse a la sala, ahà estaba uno de ellos: vestido de negro, con pasamontañas y un arma larga | MarÃa Alejandra Sánchez
Le pidieron que saliera con su hija y los dos niños. Un segundo funcionario entró a la casa y le preguntó qué hacÃa su hijo y ella le contó que arreglaba computadoras y teléfonos. Fue en ese momento en el que les dijo a ambas que debÃan salir de la casa y que fueran a casa de una vecina. LucÃa y su hija no se querÃan mover de allà porque querÃan saber qué pasarÃa con Juan Diego, pero nadie les daba respuesta.
Las llevaron a otra casa y la pregunta recurrente de LucÃa era: “¿Por qué no sacan a mi hijo?†y la respuesta de los funcionarios era la misma: “No se preocupe, vamos a tomarle declaración a él. No se preocupe, no va a pasar nadaâ€.
Desde la casa de la vecina, LucÃa y su hija miraban para su casa y vieron cuando entraron dos hombres más. Recuerda que uno tenÃa mayor rango que el resto y que el otro también estaba vestido de negro y también tenÃa pasamontañas.
El primero que llegó a la casa con el arma larga, vestido de negro y con pasamontañas, no salió más.
Una funcionaria acompañaba a LucÃa y a su hija en la casa de la vecina. El que LucÃa dice que era el jefe le dijo que su hijo tenÃa la puerta cerrada. Ella no podÃa saber si era cierto o no porque la habÃan sacado de su casa. Autorizó entonces a que la tumbaran y les rogó: “No le hagan daño, por favor. No me le vayan a hacer dañoâ€.

Dos detonaciones se escucharon en la casa de LucÃa. Ambos disparos los recibió su único hijo varón, quien dormÃa en su habitación minutos antes | MarÃa Alejandra Sánchez 
Ejecuciones documentadas
A LucÃa nadie le respondÃa por qué no sacaban a su hijo del cuarto. La hija de LucÃa gritaba desesperada que dejaran salir a su hermano. Todos en el barrio donde viven estaban expectantes, asustados, confundidos.
Sin explicar, sin aclarar qué pasó, sin dar respuesta a sus inquietudes, sin decirle a su madre que lo habÃan matado, uno de los funcionarios le dijo que su hijo tenÃa 20 denuncias hechas por teléfono y que lo señalaban como “azote de barrioâ€.
LucÃa lo negó, le reclamó que dijera eso. “¿Cómo me vas a decir que mi hijo tiene 20 denuncias si él no es un delincuente?â€. El hombre no respondió, la dejó en casa de la vecina y se fue.
Para ese momento, ya Juan Diego estaba muerto, los funcionarios de las Faes lo habÃan asesinado, según denunció su madre. De hecho, este caso está documentado por Human Rights Watch que, entre junio y julio de 2019, entrevistó a testigos y familiares de 9 vÃctimas de abusos cometidos por agentes de las Faes en Caracas y en otras regiones del paÃs. También entrevistaron a abogados, activistas y periodistas que trabajaron sobre presuntas ejecuciones perpetradas por miembros de estas fuerzas policiales.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, OACNUDH, hizo una investigación de 20 casos de personas asesinadas entre junio de 2018 y abril de 2019 en Venezuela que tuvo como punto de coincidencia “que agentes de las Faes dispararon y mataron a hombres jóvenes al intentar aprehenderlos en circunstancias en las que el uso de la fuerza letal no era necesario para preservar vidasâ€, se lee en un documento que publicó HRW en su página.
Las Faes se crearon en 2017 por el gobierno de Nicolás Maduro. Dependen de la PolicÃa Nacional Bolivariana y la finalidad, según dijo Maduro en esa oportunidad era combatir el crimen, el terrorismo y “proteger al pueblo frente a las bandas criminales y las bandas terroristas alentadas por la derecha criminalâ€.
Las informaciones reportadas por la OACNUDH, se suman a las investigaciones del primer informe de la Misión de Determinación de Hechos, que concluyó que en Venezuela se han cometido crÃmenes de lesa humanidad. Asà lo destacó en su informe de septiembre de 2020. “Entre 2015 y 2017, las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP), supuestamente establecidas para combatir el crimen, dieron lugar a detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales. La Misión investigó o examinó 140 operaciones, que dieron lugar a la muerte de 413 personas, en ocasiones con disparos a quemarropaâ€.
Además, en el documento señalan al Cicpc y a las Fuerzas de Acción Especial (FAES) de la PolicÃa Nacional Bolivariana (PNB) “como los responsables del 59% de todas las muertes perpetradas por las fuerzas de seguridad en el perÃodo analizado y fueron también los autores de las ejecuciones extrajudiciales documentadasâ€.
La recomendación de la Misión de Determinación de Hechos en este caso fue: “Las FAES deben ser desmanteladas y los responsables de todas las fuerzas de seguridad, asà como sus cadenas de mando deben rendir cuentasâ€.
El abogado penalista Luis Izquiel dice que “la Faes es el cuerpo más represivo en la historia de Venezuela». Solo entre el mes de enero de 2018 y mayo de 2019, la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, habÃa registrado más seis mil ejecuciones extrajudiciales en Venezuela.

En esta foto, LucÃa cuenta que Juan Diego bailaba con su hermana en la celebración de sus 15 años de edad | MarÃa Alejandra Sánchez
“A mi hijo lo ajusticiaronâ€
A la hija de LucÃa y hermana de Juan Diego le tocó reclamar el cuerpo. Recuerda que le comentó ese dÃa que cuando estaba en la morgue “llegaron muchos cuerpos y llegaban los familiares y hacÃan comentarios y todas las situaciones que se presentaban eran las mismas, el mismo modus operandi de lo que pasó aquÃâ€.
Le sorprendió que era como si le estuvieran contando su misma historia, su mismo momento trágico. “DecÃan que habÃan llegado a las casas, que habÃan sacado a los familiares, que los habÃan acribillado en el patio, que los habÃan acribillado en la cocina. Puros muchachos que los familiares decÃan que no eran delincuentes y entonces, allà me di cuenta yo que mi hijo fue uno más de tantos que en el transcurso de esa semana habÃan ajusticiado esos asesinosâ€.
El certificado de defunción, al cual tuvo acceso Human Rights Watch, indica como motivo de la muerte un “shock cardiogénico†y una “lesión cardÃaca†causada por arma de fuego. La autopsia determinó que una bala alcanzó a Juan Diego en el corazón y la otra del lado derecho, dijo su madre.

La madre de una de las vÃctimas pide que se elimine ese cuerpo de seguridad porque sabe de casos similares a los de su hijo | MarÃa Alejandra Sánchez
Cuando le tocó declarar en la sede del Cuerpo de Investigaciones CientÃficas Penales y CriminalÃsticas, uno de los comisarios le dijo que su hijo era vÃctima “de un operativo mal aplicado†y otro comisario le dijo a su hija que lo que hubo fue “un sicariatoâ€. Después la remitieron a la fiscalÃa 45. Desde ese momento, no la han citado para declarar ni a ella ni a los testigos.
Pide que se elimine ese cuerpo de seguridad porque sigue leyendo informaciones que los involucran con casos similares a los de su hijo. LucÃa trata de mantenerse en pie y quiere mantener su lucha.
Quiere que haya justicia. Está convencida de que hubo una ejecución extrajudicial con Juan Diego, y por eso se pregunta: “¿Van a seguir matando a nuestros hijos? ¿Vamos a seguir permitiendo que acaben con todos nosotros?â€.

Mirando este papagayo, LucÃa recuerda la promesa, ahora inconclusa, que hizo su hijo a uno de sus sobrinos: pronto irÃan a jugar con él en la Vereda del Lago | MarÃa Alejandra Sánchez
Las lágrimas de sangre de Aura
Aura tuvo 12 hijos y desde hace un año vive con el miedo en el cuerpo. Su familia huye a diario de las amenazas de un funcionario de la policÃa regional del estado Zulia que vive en el mismo sector que ella. Mató a uno de sus sobrinos, mató a su hijo y ahora amenaza de muerte a su hijo discapacitado que está desde hace 11 años en silla de ruedas.
Aura asegura que el funcionario mató a su sobrino de 18 años y dice que el hombre lo gritó a los cuatro vientos en el sector donde viven. Por este hecho, la mujer lo denunció ante el Ministerio Público y en la sede de la PolicÃa Regional donde este funcionario trabaja. Por esta razón el hombre juró vengarse.

Al hijo de Aura lo asesinaron en su barrio, lo amenazaron y le dispararon por la espalda | MarÃa Alejandra Sánchez 
La casa de Aura está llena de recuerdos. Por ejemplo, aún conserva, colgado en la pared, el yeso que utilizó su hijo cuando se fracturó un brazo | MarÃa Alejandra Sánchez
“Yo lo denuncié en la sede de la policÃa regional y en la fiscalÃa y él dijo en el barrio: ella va a llorar lágrimas de sangre y lo logró porque me quitó lo que yo más querÃa, a mi muchacho. Él me mató junto a mi muchachoâ€.
El hijo de Aura, Jorge, tenÃa 22 años. En una oportunidad habÃa estado preso, cuenta su mamá porque “le sembraron dos bolsitas de drogaâ€. Estuvo detenido pocos dÃas, salió con régimen de presentación, cumplió con sus citas y se dedicó a trabajar. Iba a la iglesia y estaba a punto de casarse con su novia.
Lo asesinaron un dÃa de diciembre en su mismo barrio. SabÃa de la amenaza y cuando estaba llegando a casa de su mamá vio una comisión de la policÃa cerca. “Cuando él los vio corrió para su ranchito y le dispararon por la espaldaâ€.

Aura mira sus fotos y dice que no tiene vida desde que asesinaron a su hijo | MarÃa Alejandra Sánchez
Con esa herida de bala pudo saltar al rancho del vecino, entró, agarró a un bebé y lo puso como escudo, le pidieron que soltara al niño, lo hizo y siguieron disparando. “Todos los tiros se los dieron por la espaldaâ€.
La madre cuenta que su sobrino de siete años cuando vio lo que pasaba corrió a avisarle a su papá que a Jorge le estaban disparando. El niño y otros testigos vieron al funcionario en el grupo que le disparó al joven. “Cumplió la amenaza y lo mató y yo no tengo vidaâ€.
Cuando el policÃa dijo en el barrio que se vengarÃa de Aura, la mujer puso en venta unos chivos que tenÃa para sacar a su hijo del paÃs y enviarlo a Colombia. “No me dio tiempo. Con el dinero de los chivos lo que pagué fue su entierroâ€.

Aura mantiene intacta la camisa de su hijo. Es lo único de él que la acompaña, dice. A veces la abraza y duerme con ella | MarÃa Alejandra Sánchez
Los números de Zulia
Entre enero y junio de 2021, la Comisión para los Derechos Humanos del estado Zulia, Codhez, registró 122 hechos violentos que fueron calificados por las autoridades como enfrentamientos entre los cuerpos policiales y presuntos delincuentes. Para el primer semestre de 2021, se registraron 158 muertes por violencia policial.
Otro de los datos que documenta Codhez es que cuatro cuerpos de seguridad causaron el mayor número de muertes violentas en Zulia. “El Servicio de Investigación Penal del Estado Zulia (Sipez) causó la muerte de 33 personas (20,89%), el Cuerpo de Investigaciones CientÃficas, Penales y CriminalÃsticas (Cicpc) 25 (15,82%); el Equipo de Respuesta Especial (ERE) 13 (8,23%); y la Guardia Nacional (GN) 11 (6,96%)â€.
Llama la atención que en el caso de Juan Diego sólo sonaron dos disparos y los dos disparos los tenÃa el joven en el cuerpo y, en el caso de Jorge, los disparos los recibió en las espalda. La minuta policial reseñó en ambos casos que fue un “enfrentamientoâ€.
*Los nombres de las vÃctimas y sus familiares fueron cambiados para protegerlos.

La habitación de Jorge permanece intacta | MarÃa Alejandra Sánchez




