La mañana del 23 de junio de 2018, en San Cristóbal, capital del estado Táchira, amaneció con la noticia del desmantelamiento de una banda dedicada a la trata de personas y prostitución de menores de edad. En un hotel en Pueblo Nuevo se habÃa desplegado un operativo de organismos de seguridad quienes, con armas largas y capuchas, ingresaron y detuvieron a los implicados
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La noticia de la detención de ocho sujetos estuvo acompañada por el rescate de tres menores de edad, dos de ellas habÃan sido abusadas por parte de quienes previamente las habÃan drogado. Según la versión ofrecida por Freddy Bernal, enlace del gobierno de Nicolás Maduro en el Táchira, a las jóvenes les ofrecieron viajar hasta Colombia para brindar servicios sexuales y al negarse fueron violadas. Les dijeron que ya habÃan sido vendidas por 15 mil dólares; quien estaba al mando de la banda era otra joven de 15 años encargada de buscar a niñas para la prostitución.
Dos dÃas después, el 25 de junio de 2018, la gobernadora del Táchira, Laidy Gómez, denunció que las casas abrigo y refugio del Gobierno regional habÃan sido “vulneradas†debido a que niñas de entre 12 y 15 años recibieron ofertas de prostitución para ejercerla en paÃses como Colombia y Brasil.
La noche de fiesta que salió mal
Escaparse un rato, ir a bailar, quizás tomar algo, conocer a otras personas y volver sin que nadie se diera cuenta. Ese era el plan. Pero luego de dos tragos de ron se dio cuenta que lo que vendrÃa no lo hubiera imaginado en sus peores pesadillas.
La historia de esta niña, menor de edad, y a quien se le debe proteger la identidad de acuerdo con la legislación venezolana, muestra cómo opera una red de prostitución y trata de personas en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira, al occidente de Venezuela.
En el caso de esta joven, una compañera de clase fue quien la convidó para conocer a otros muchachos que les brindarÃan bebidas alcohólicas, pese a ser menores de edad. En el segundo trago de ron que se tomaba, la compañera de clases le contó que uno de los hombres con quienes estaban habÃa expresado su interés en ella, le sugirió que estar con él le traerÃa beneficios porque podrÃa ganar mucho dinero y asà lograr independizarse y hasta viajar a otros paÃses sin depender de padres, adultos ni de nadie más que de ella misma.
De 15 años y sin haber tenido novio o relaciones sexuales previamente, las insinuaciones que le hacÃan eran nuevas y confusas para ella. Dejó de tomar alcohol, cambió la cara y la actitud y decidieron que la llevarÃan a su casa, pero no fue asÃ. El conductor manejó hacia otro rumbo.
Bajarse del carro en el hotel a donde la llevaron significó para esta adolescente estar contra su voluntad en ese sitio y que tres hombres distintos abusaran de ella por dos dÃas seguidos.
Los raptores le preguntaban constantemente si querÃa trabajar. Le decÃan que por hacerlo en San Cristóbal cobrarÃa en pesos colombianos, moneda que en Táchira circula comúnmente por la cercanÃa con la frontera con Colombia, pero si los clientes la catalogaban como muy buena, podrÃa aspirar a cobrar en dólares americanos por sus servicios.
Además de eso, le prometieron que luego de unas semanas podrÃa viajar a Colombia a pasar unos dÃas trabajando, con mejor remuneración y “la oportunidad de conocer un paÃs con personas nuevasâ€.
Pero el ofrecimiento iba más allá. Después de estar en Colombia podrÃa optar por ser trasladada hacia Brasil. “Es el paÃs de las mujeres bellas. Para Brasil sólo llevamos a las mejores y tú puedes ser una de ellas; vas a conocer un paÃs al que jamás irÃas trabajando en Venezuela, aquà no llegarÃas ni a la esquinaâ€, le dijo un hombre, que aunque habÃa abusado de ella, nunca escuchó o supo su nombre.
Luego de tres dÃas de rapto fue liberada junto a otras dos jóvenes que estaban allÃ. Secuestro, droga, abuso sexual, abuso psicológico y amenazas de muerte, asà resume la joven los dÃas en que estuvo encerrada en un hotel sin quererlo.
Reconocimiento de la trata
Bernal asegura que estas redes de trata de personas con fines sexuales están conformadas por quienes “venden como ganado†a mujeres y niños a sujetos de Colombia, Ecuador y Perú.
Al referirse a estas bandas trasnacionales, Bernal precisó que la FiscalÃa venezolana intentó establecer comunicación con la PolicÃa de Colombia para intentar frenar esta situación. “Lamentablemente, no encontramos colaboración. La PolicÃa de Colombia ni responde a los documentos que se envÃan. Es necesario que las policÃas de ambos paÃses trabajen en conjunto para asà lograr poner fin a estas mafias aberrantesâ€, aseveró.
La gobernadora del Táchira, Laidy Gómez, coincide con Bernal en la falta de respuestas por parte de funcionarios del vecino paÃs. La mandataria regional explicó que intentó tener comunicación con autoridades del norte de Santander (Cúcuta) para articular información y esfuerzos que permitan que en ambos paÃses se disminuya el delito de trata de personas, sin embargo, asegura que tampoco encontró respuesta.



