Los engranajes del sistema de justicia del paÃs centroamericano evitan investigar los abusos de derechos humanos cometidos por la PolicÃa. Los autores de un crimen contra una familia en 2015 hoy están libres, participan de la represión del Estado y son condecorados por el Ejecutivo
En una pared del hogar de la familia Reyes RamÃrez sobresale un collage con fotos de los hermanos José EfraÃn y Aura Marina, y su tÃa Katherine Anielka RamÃrez Delgadillo. Los tres fueron asesinados por agentes antinarcóticos la noche del 11 de julio de 2015. La imagen es el recuerdo más visible en la sala-comedor de la vivienda. “Ella (Aura Marina) traÃa ese vestido el dÃa de su muerteâ€, recuerda Yelka Nohemi RamÃrez, madre y hermana de los asesinados.
La imagen muestra al niño de saco y corbata; a la niña con un traje blanco; y a la tÃa con un vestido oscuro. El dÃa de su asesinato, José EfraÃn tenÃa 11 años; Aura Marina, 12 años; y Katherine, 22 años.
La madre cuenta sin problemas detalles de la imagen, pero no quiere hablar de lo ocurrido la noche del asesinato. “Ya dije todo lo que podÃa decirâ€, se excusa. Yelka tampoco quiere referirse a lo que ha pasado años después de la masacre con los oficiales que participaron en la matanza.
Según los registros oficiales, los culpables fueron 14 oficiales. Nueve fueron acusados y condenados, pero ocho de ellos siguen activos en la institución, uno en la vida civil, pese a que la sentencia estableció penas de cárcel que oscilaron entre dos y 11 años, dependiendo del nivel de responsabilidad establecido por la FiscalÃa.
La lápida sobre la tumba de la niña de 12 años muestra la impotencia y resignación cristiana de sus padres
El jefe del operativo, el entonces capitán ZacarÃas Salgado, tenÃa una condena que finalizarÃa en 2026. Sin embargo, esta investigación realizada por CONNECTAS, parte del especial #NicaraguaNoCalla, encontró que sigue en la PolicÃa, y fue ascendido y condecorado por el presidente Daniel Ortega.
El abogado de los familiares, Carlos Alemán, confirmó que, cinco años después de ocurrido el crimen, el caso está pendiente de que se resuelva en el Tribunal de Apelaciones, un impasse legal que no impidió que los ocho oficiales activos recibieran promociones por el presidente Daniel Ortega.
De acuerdo con un acuerdo presidencial, publicado en la gaceta diario oficial en 2018, fueron condecorados con la Medalla al Valor “Sub Comisionado Juan Ramón Tórrez Espinozaâ€, por sus “acciones heroicas a riesgo de sus vidas†y por la “protección de las personas, familias y comunidadesâ€.
El caso más destacable para los organismos de derechos humanos internacionales fue el del capitán Salgado, que fue ascendido a comisionado en su calidad de segundo jefe de las Tropas de Intervención Rápida (Tapir), un grupo élite dentro de la Dirección de Operaciones Especiales de la PolicÃa, señalado de abusos a derechos humanos.
Es decir, Salgado, un experto francotirador, fue promovido dos rangos por encima del que tenÃa cuando ocurrió el crimen, lo que contrasta con la propia ley nicaragüense, que establece una permanencia mÃnima de cinco años en el cargo cuando se trata de capitán y otros cinco en el grado siguiente. Según eso, el jefe policial solo podrÃa haber sido ascendido al rango de comisionado hasta el año 2025.
Foto de la derecha: El director de la PolicÃa (centro), acompañado del jefe de Operaciones Especiales (de negro) y el jefe de la Dirección de Auxilio Judicial | Tomada de la PolicÃa Nacional
Foto superior izquierda: El comisionado ZacarÃas Salgado fue condecorado en 2018. Actualmente es segundo jefe de la tropa de intervención rápida | Tomada de la PolicÃa Nacional
Foto inferior izquierda: El comisionado general Justo Pastor Urbina, el jefe de las tropas especiales, es cercano al Presidente | Tomada de la PolicÃa Nacional
El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), conformado por la Organización de Estados Americanos para investigar los abusos cometidos en 2018, interpretó el caso de Salgado como un mensaje de apoyo a la actuación policial, lo que contrasta con que hasta ahora no se ha informado sobre “la existencia de investigaciones internas para esclarecer responsabilidadesâ€.
Para el abogado de derechos humanos, Gonzalo Carrión, esto solo pudo ser posible por actuación conjunta de la PolicÃa, la FiscalÃa y los jueces —parcializados al FSLN— para fomentar la impunidad. “Ellos simplifican (todo el proceso) como se hacen volados (favores) entre ellos, la forma en que capturan, la forma en que investigan y la forma en que acusan y la forma en que condenan†determina el resultado del juicio, explicó.
Subrayó que el caso fue el ensayo de la impunidad policial que vendrÃa después con lo ocurrido en la represión contra opositores en 2018 cuando, pese a los informes documentados de la OEA, no se ha investigado a nadie por las denuncias de abusos.
Oficialmente la masacre fue explicada como un error. De acuerdo al expediente judicial del caso, la Dirección Antinarcóticos de la PolicÃa Nacional recibió la información de que en el sector de las Cuatro Esquinas, Las Jaguitas, pasarÃa “un importante cargamento de drogaâ€, para lo cual los delincuentes usarÃan un vehÃculo liviano, color blanco, y una motocicleta, como avanzada.
La familia Reyes RamÃrez venÃa de un culto evangélico en el sector de Villa Libertad y, para acortar el camino hacia su vivienda, Milton Antonio Reyes, padre de las vÃctimas, tomó un atajo por el sector de las Cuatro Esquinas. Ellos viajaban en un vehÃculo Toyota Corolla, color blanco.
Yelka Nohemà RamÃrez es consolada tras el asesinato de sus hijos, José EfraÃn y Aura Marina Reyes RamÃrez | La Prensa
El camino, en ese entonces, era de tierra, estrecho y oscuro, lo que dificultó la visibilidad de los viajeros. Además de Milton y las tres vÃctimas mortales, en el carro venÃan Yelka Nohemi; Milton Ezequiel Reyes RamÃrez; de cuatro años; Axel Antonio Reyes RamÃrez, de 14 años; y Miriam Natasha Guzmán RamÃrez, de cinco años. Los dos últimos resultaron heridos de bala.
De acuerdo a los documentos judiciales, el capitán Salgado “por imprudencia†no acató los protocolos policiales para el corte de caminos como la instalación de señales lumÃnicas para detener a los transeúntes como conos naranjas, bastones, chalecos o guantes fluorescentes, que permitan reconocer que se trata de policÃas. Sin embargo, todos los oficiales vestÃan “ropa oscura, cubiertos sus rostros con pasamontañas, y sin señal identificativa algunaâ€.
El expediente agrega que los agentes se posicionaron en los costados del camino, divididos en tres grupos, en un tramo de 800 metros. La familia desembocó en ese sector a eso de las ocho de la noche. Salgado “en una acción disfuncional, negligente y sin control de la situación†saltó al camino, por delante del vehÃculo, y le hizo una señal de alto para que detuvieran su marcha, describe el sumario judicial.
“Los ocupantes del vehÃculo creen que se trata de un robo, continúan y aceleran su marcha. Los agentes creen que el capitán ha sido arrollado y reaccionan con disparos al vehÃculo, lo que sucede a lo largo del tramoâ€, reseña el documento. En total fueron 38 balazos. El vehÃculo se detuvo porque chocó con una camioneta gris.
El 22 de julio de 2015, la FiscalÃa presentó la acusación contra nueve de los 14 oficiales, por los delitos de homicidio imprudente, lesiones imprudentes, exposición de personas al peligro y daños. La causa fue radicada en el Juzgado Cuarto Local Penal de Managua, a cargo de la jueza Alia Dominga Ampié, una judicial vinculada al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Un dÃa después se llevó a cabo la audiencia inicial, donde los acusados admitieron los delitos y evitaron la realización de un juicio oral y público.
Tras las confesiones, la DefensorÃa Pública —a cargo de la defensa de los oficiales— solicitó a la jueza que no siguiera con el juicio y valorara la admisión de hechos como un “acto a favor†de los acusados. La jueza Ampié accedió a la petición de la defensa y tomó como atenuante para imponer penas mÃnimas que los acusados no tenÃan antecedentes y la propia confesión del crimen.
La jueza leyó la sentencia el jueves 30 de agosto de 2015, sin la presencia de los familiares de las vÃctimas. CONNECTAS solicitó un comentario a la oficina de Relaciones Públicas de la PolicÃa Nacional en Managua, pero no respondieron.
Si le interesa conocer más información de este caso, ingrese a este enlace.





