En los últimos 14 años el régimen de Daniel Ortega ha exportado más de lo que se produce en el paÃs, según las inexplicables cifras oficiales, lo que genera sospechas de que se está “lavando†oro para el Gobierno. Ya convertido en la principal exportación del paÃs, el sandinismo vende casi todo este mineral a Estados Unidos, cuyo gobierno ha aplicado sanciones a instituciones y funcionarios nicaragüenses vinculados a esta industria
Por: ArtÃculo 66 y CONNECTAS
La mitologÃa griega habla de un rey llamado Midas, de hace más de 2.700 años, que por avaricia pidió a un dios que le concediera el don de que todo lo que tocara se convirtiera en oro. Y asÃ, Midas hacÃa aparecer este metal dorado a partir de cualquier objeto con solo tocarlo.
MitologÃa aparte, en pleno siglo XXI la realidad dice que en la Nicaragua gobernada por Daniel Ortega habrÃa un Midas moderno haciendo aparecer oro de la nada. Solo en el año 2022, el paÃs exportó más de 4,9 toneladas del metal precioso que no aparecen reportadas en las estadÃsticas oficiales como extraÃdas de las minas nacionales. Eso representa más de 288 millones de dólares de exportaciones por la venta.
Pero la magia de vender oro que no existe en los reportes oficiales no es asunto reciente. El Banco Central de Nicaragua (BCN) reporta que, bajo la administración sandinista, entre el 2009 y el 2022 se han enviado al mercado internacional 23,9 toneladas de oro que no cuadran con la producción nacional. ¿De dónde sale todo ese oro y quién es el dueño? ¿A dónde van a parar todos esos millones de dólares producto de la venta?
Para algunos conocedores de la industria minera, ese “oro excedente†que se vende en el mercado internacional podrÃa ser producto de la minerÃa ilegal artesanal o, en el peor de los casos, traÃdo de otros paÃses como Colombia o Venezuela para venderlo como oro nicaragüense. Eso implicarÃa una grave violación a los términos del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido como DR-Cafta (por sus siglas en inglés), razón por la cual la organización de promoción de la democracia Diálogo Interamericano considera que el comercio del oro nicaragüense podrÃa ser sancionado próximamente.
Este reportaje de ArtÃculo 66 y CONNECTAS, en el que se consultaron todas las estadÃsticas sobre la industria aurÃfera reportadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN), el Ministerio de EnergÃa y Minas (MEM) y el Centro de Trámites de las Exportación (Cetrex), demuestra que los datos oficiales de producción y exportación de oro no cuadran; y que el régimen promueve, en silencio, la minerÃa ilegal y la invasión de tierras indÃgenas para facilitar la explotación minera.
Números que no cuadran
En 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder en Nicaragua, según el BCN se producÃan 100.700 onzas troy de oro, de las que se exportaban 91.700 onzas. Hasta ese momento, el comercio internacional del mineral ocupaba el cuarto lugar entre los rubros más exportados del paÃs, según estadÃsticas del Centro de Trámites de la Exportación (Cetrex).
La lógica indica que parte de la producción se queda en el mercado nacional. Por lo tanto, la exportación debe ser menor que la producción. Solo un desfase entre el año de producción y el momento en que se registra la exportación, por razones administrativas o de inventario, la producción ilegal o el blanqueo de oro producto de otros paÃses podrÃan explicar unas cifras de exportación más altas.
Para el 2009 la “magia†de Ortega para hacer aparecer oro empieza a ser notable. Ese año la producción aurÃfera, según las estadÃsticas oficiales, fue menor que el año anterior, alcanzando 83.200 onzas troy, pero se exportaron 88.000.
La desproporción entre producción y exportación del metal precioso fue en aumento año a año. El BCN indica que, en los 16 años que lleva Ortega en el Poder, el paÃs ha logrado más que triplicar la producción del metal precioso, pero las exportaciones se han más que quintuplicado.
El rápido aumento del volumen de las exportaciones permitió que a partir del 2020 el oro pasará a ocupar el primer lugar entre los rubros exportados por Nicaragua, según los datos del Cetrex. Estados Unidos ha sido el principal mercado para este producto desde el 2016.

Para Amaru Ruiz, director en el exilio de la organización ambientalista Fundación del RÃo, el oro que el paÃs exporta y que no se registra como producido en Nicaragua solo se puede explicar de dos formas: Nicaragua estarÃa vendiendo en el mercado internacional toneladas de oro que trae al paÃs desde Venezuela o Colombia, es decir que está “lavando oro†—dice Ruiz—; o exporta el mineral extraÃdo en las minas artesanales ilegales.
Mientras que el economista nicaragüense Enrique Sáenz (también en el exilio) es más directo: no duda de que en Nicaragua se está “lavando oroâ€. Para él, no hay otra manera de explicar el hecho de que el paÃs esté vendiendo más del que se produce legalmente.
Para conocer la versión de las autoridades gubernamentales sobre la desproporción entre la cantidad de oro reportado como extraÃdo de las minas nacionales y el que se envÃa al mercado internacional, se enviaron consultas al MEM y al Cetrex, pero no hubo respuestas de estos entes oficiales.
Las sanciones que no detienen el comercio
El inexplicable aumento de las exportaciones por encima de la producción ya ha llamado la atención del principal receptor del oro nicaragüense. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, cuando sancionó a la Dirección General de Minas (DGM), afirmó que ese comercio es una posible fuente de ingresos para el régimen, que ha generado centenares de millones de dólares en ganancias cada año. Para Washington, buena parte de esos dólares han ido a parar a los bolsillos de Ortega, su familia y sus socios.
Aunque el Gobierno norteamericano no explica en detalles el por qué señala que las ganancias del comercio de oro estarÃan llenando los bolsillos de Ortega y sus cómplices, lo cierto es que entre el 2009 y el 2022, bajo la administración del lÃder sandinista, Nicaragua ha exportado oro que no aparece en las estadÃsticas de producción por un valor de U$1,229.9 millones, la mayor parte pagada por importadores estadounidenses.

La Orden Ejecutiva 13851 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), mediante la cual fue sancionada la DGM, es clara al establecer que “se prohÃben todas las transacciones por parte de personas estadounidenses o dentro de Estados Unidos (o que transiten por ese territorio) que involucren bienes o participaciones en bienes de personas designadas o alcanzadas por otras medidas de bloqueo, a menos que se encuentren autorizadas por una licencia general o especÃfica emitida por la OFAC, o que tengan algún otro tipo de dispensaâ€.
Esa prohibición no parece haber afectado las exportaciones de oro de Nicaragua, pues el comercio del mineral con Estados Unidos sigue creciendo.
El mismo Gobierno estadounidense, en un intento por frenar las cuantiosas exportaciones aurÃferas, sancionó uno a uno a los presidentes de la Empresa Nicaragüense de Minas (Eniminas) que el régimen de Ortega iba sustituyendo tras cada sanción entre 2018 y 2022. Además, fue sancionado el 15 de noviembre de 2021 Salvador Mansell Castrillo, ministro de EnergÃa y Minas, el ente que controla hasta ahora el sector minero. Pese a esto, Mansell se mantiene en el cargo.
Además, las sanciones de la OFAC también cayeron sobre la propia Eniminas el 17 de junio de 2022. La empresa estatal fue concebida por el Gobierno de Ortega en 2017 precisamente para empoderar a nivel internacional el negocio del oro, tal como lo indica la Ley Creadora 953 aprobada en la Asamblea Nacional de Nicaragua.
Las sanciones, según el Departamento del Tesoro norteamericano, procuran “interrumpir la posibilidad que el régimen de Ortega-Murillo use el producto de la venta del oro con el fin de reprimir al pueblo nicaragüenseâ€. Sin embargo, el fluido negocio del metal precioso con Estados Unidos no se ha interrumpido; por el contrario, sigue aumentando.
El ministro Salvador Mansell dijo en febrero de este año en el oficialista Canal 8 televisión que para el presente año han proyectado exportaciones de oro por el orden de los U$1,000 millones, lo que —según dijo— es un récord histórico para el paÃs.
Las concesiones mineras y el desastre socioambiental
Según el MEM, Nicaragua tiene una superficie disponible para la exploración y explotación minera de 42.900 kilómetros cuadrados que representan el 36 % del territorio nacional, de los cuales 8.366 kilómetros cuadrados están en la categorÃa denominada “reserva minera», es decir disponibles para ser concesionadas.
Un estudio elaborado por Fundación del RÃo, denominado “Nicaragua y su oro perverso†(concluido en julio de 2022), logró establecer que durante los 16 años de Gobierno de Ortega en el paÃs se han entregado más concesiones mineras que en cualquiera de los tres gobiernos anteriores.
Según la organización ambientalista, entre el 2007 y 2021 la administración sandinista habÃa autorizado un total de 114 concesiones de las 146 existentes. Además, hasta ese momento estaban en proceso de aprobación otras 83.

El ministro del MEM, en una comparecencia en el oficialista Canal 8 de televisión en febrero de este año, afirmó que “en los últimos años se han entregado 299 concesiones, 172 para la minerÃa metálica y 127 para la no metálicaâ€. El dato revelado por Mansell deja en claro que entre julio de 2022, cuando Fundación del RÃo cerró su monitoreo, y febrero de este año el Gobierno sandinista aprobó 26 concesiones más. A esto se suma que también China acaba de entrar al reparto del pastel aurÃfero de Nicaragua.
Tanto la Fundación del RÃo como la Plataforma de Pueblos IndÃgenas y Afrodescendientes (INANA AIP) han denunciado que ninguna de las concesiones que se han otorgado en los territorios de las regiones autónomas han cumplido con el proceso de consulta a las comunidades autóctonas, tal como manda la Ley 387 que regula la actividad minera en el paÃs.
La Fundación del RÃo, además, ha alertado sobre los peligros que representa la “escalada concesionaria†del régimen de Daniel Ortega. Según el presidente de esa fundación, “el Gobierno ha promovido la invasión a tierras indÃgenas y áreas protegidas con el afán de impulsar la minerÃa artesanal por parte de explotadores. Estos van invadiendo y cambiando el uso de los suelos con el fin de forzar un cambio de categorÃa de los territorios protegidos y de esa manera, facilitar la entrada de la minerÃa industrialâ€.
El papel de la minerÃa artesanal
Pero el boom del oro va más allá de las grandes concesiones. La minerÃa artesanal también ha crecido con el auspicio del gobierno; y, de la mano de esta, la explotación ilegal, la cual explicarÃa parte del desfaz de las cifras de exportación.
La maniobra que el régimen sandinista ha utilizado para avanzar en la invasión de territorios para la explotación minera es la llamada MinerÃa Artesanal a Pequeña Escala (MAPE), la figura bajo la cual se organizan los trabajadores de estas minas. El estudio de Fundación del RÃo detalla que en el paÃs unas 40.000 personas se dedican a la actividad extractiva a través de las MAPE en 38 municipios del paÃs. Ruiz asegura que el MEM, a través de las delegaciones departamentales del Gobierno, sólo reconoce 21 mil mineros artesanales en 23 municipios.
Sin embargo, sostiene Ruiz, la actividad minera artesanal en su mayorÃa es ilegal. La estrategia que emplean es establecerse en territorios privados, cercanos a las áreas de reserva, y luego van invadiendo terrenos nacionales o de las comunidades indÃgenas y afrodescendientes.
Desde el MEM tampoco respondieron a consultas para explicar lo que denuncia el activista ambientalista de la Fundación del RÃo, quien agregó que muchas de las MAPE no cuentan con permisos de operación, como tampoco tienen medidas de seguridad ambiental ni laborales.
Un monitoreo realizado por la publicación Revista Naturalista sobre los sobre los reportes de accidentes en la minerÃa artesanal revela que entre 2020 y 2021 sucedieron al menos 19 muertes confirmadas, entre ellos varios menores de edad, en derrumbes de minas artesanales en Nicaragua. Pero también se reportaron, en el mismo periodo, 23 personas desaparecidas que nunca fueron encontradas porque las autoridades de rescate estatales suspendieron las búsquedas pese a que testigos confirmaron que habÃa personas soterradas. El Gobierno se ha callado ante estos desastres.
Para el titular de la Fundación del RÃo, el silencio cómplice del Gobierno ante el avance acelerado de las MAPE sobre áreas protegidas por las leyes ambientales y por la Ley de AutonomÃa de la Costa Caribe sólo tiene una explicación: “La minerÃa artesanal se convierte en los frentes mineros que propician el avance de concesiones mineras industrialesâ€. Tras la invasión de los artesanales, opina, irán las grandes industrias, una vez que el régimen haya declarado el cambio de categorÃa de protección de las reservas naturales y haya logrado reducir a cero la Ley de AutonomÃa de los pueblos del Caribe.
El daño social y ambiental que está dejando en Nicaragua la minerÃa, tanto industrial como artesanal, ya es alarmante. Además de las pérdidas de vidas humanas, el desplazamiento de comunidades autóctonas y el vertido a los suelos y a fuentes de agua de más de 36 toneladas de mercurio al año, que las mismas autoridades gubernamentales reconocen, se suma el despale indiscriminado producto del cambio de uso de los suelos, entre ellos la minerÃa.
Mientras eso sucede, el gobierno de Ortega sigue concediendo grandes extensiones de tierras para la explotación minera, se hace de la vista gorda ante el avance de la minerÃa artesanal ilegal y, por supuesto, el negocio sigue su marcha.
¿Tiene razón el Gobierno de Estados Unidos al afirmar que el régimen de Ortega se financia con oro ilegal? Por el manto de secretismo con que el actual Gobierno maneja las cuentas estatales no hay suficientes elementos para sostenerlo con firmeza, pero los datos oficiales, que lejos de aclarar enturbian más ese negocio, están ahÃ.
El MEM ha anunciado con orgullo la posibilidad de romper este año el récord de exportaciones de oro, consolidando de esa forma a la industria aurÃfera como la mayor generadora de ingresos para Nicaragua. En este contexto, la desproporción entre producción y exportaciones sigue aumentando, convirtiendo el negocio del oro en uno de los más lucrativos del paÃs bajo la administración sandinista; y a la vez en el más opaco.




