Cuentos de cuarentena –23–

Día 45, sábado: me despierto a las 7:20 am, no por gusto sino porque me llegó el mensaje del pago móvil de alguien que quería comprar cinco cigarros. Me visto rápido, abro la puerta y hago la entrega. Prendo el televisor para ver qué hay (todavía no me familiarizo con la programación de la Televisión Digital Abierta). Desayuno, almuerzo, ceno. Otro pago móvil, otra venta en efectivo y el correspondiente “fiao” que no puede faltar. El café de la tarde, revisar el Twitter, el Facebook y el Instagram. Conversar con el nuevo cliente acerca de los beneficios de una marca de cigarrillo o del otro. 9:30 pm, sacar el colchón a la sala por que se dañaron el aire acondicionado y el ventilador. Tener todo listo para dormir y escuchar a la vecina prender su equipo de sonido que suena como si estuviese en mi sala. Abortar la misión, cambiar la sala por el patio en vista de que la rumba será hasta el domingo en la noche. La fiesta incluye 15 invitados, sin distanciamiento social ni tapabocas.

Repetir todo este procedimiento de lunes a domingo, hasta el infinito y más allá.

BIRMANIA RONDÓN


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